El mundo mira hacia la COP26

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Change (IPCC) ha planteado una vez más la urgencia de tomar medidas para mantener bajo control el aumento de las temperaturas.

La COP26 tiene como objetivo establecer nuevos objetivos para reducir las emisiones de carbono en el marco del Acuerdo Climático de París. También busca fomentar el financiamiento climático, donde las naciones más ricas invierten en países en desarrollo. Estas inversiones pueden ayudar a los países en desarrollo a hacer la transición a la energía verde y prepararse para el cambio climático.

¿Qué tan lejos desde París?

En 2015, 200 naciones firmaron el Acuerdo de París, que parecía innovador en ese momento después de décadas de discusiones sobre qué países eran responsables del cambio climático. El acuerdo no tenía precedentes porque tanto los países ricos como los pobres acordaron abordar el cambio climático, incluso si implementaran acciones a diferentes velocidades.

Sin embargo, el mundo no ha realizado progresos satisfactorios en el cumplimiento de sus compromisos.

El objetivo en París era evitar que la Tierra se calentara hasta 1,5 grados centígrados. Sin embargo, el planeta ya se ha calentado 1,1 grados centígrados. De hecho, según un análisis de la ONU de septiembre de 2021, incluso si las naciones cumplen sus promesas actuales, la temperatura promedio en la Tierra aún aumentaría en 2.7 grados Celsius para fines de siglo.

Otra área en la que el progreso se ha ralentizado es la financiación climática. El financiamiento climático es un tema importante porque las personas en los países en desarrollo a menudo enfrentan la mayoría de las consecuencias del cambio climático, aunque tienden a contribuir con la menor cantidad de emisiones. En 2009, los países ricos prometieron invertir anualmente $ 100 mil millones en países en desarrollo hasta 2020. Sin embargo, esta meta nunca se alcanzó.

De cara a la COP26

El éxito de la COP26 depende del grado de preocupación y colaboración entre los países en este tema del cambio climático.

Varios países importantes como China, India, Arabia Saudita, Rusia y Australia aún tienen que hacer nuevos compromisos. Las promesas, también conocidas como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), son los planes de cada país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En otros países en desarrollo clave como Indonesia, Malasia, Sudáfrica y México, el clima no ha sido la primera prioridad. Por ejemplo, bajo la administración de Javier Bolsonaro, la deforestación de la selva amazónica ha aumentado sustancialmente en Brasil.

Pero hay esperanza: hasta ahora, 130 países han acordado reducir sus emisiones a cero para 2050. Incluso en medio de una pandemia, los líderes empresariales de diferentes sectores se han comprometido a reducir sus huellas de carbono. También se presta mucha atención al metano, que es mucho más potente que el dióxido de carbono a pesar de que permanece en la atmósfera por un tiempo mucho más corto.

A medida que nuestro planeta alcanza un punto de inflexión, está claro que nuestros líderes deben priorizar un futuro sostenible en la COP26.

Fuentes: NY Times, Washington Post, The Conversation, CNET, BBC