Youth Op-Ed: Aprendiendo a Apreciar a los que Queremos

May 15, 2020 By Leanna S, Translated by Dra. Rosita Puig Diaz
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Admito que no he sido la mejor hija, hermana o amiga desde que el COVID-19 comenzó a afectar nuestras vidas. Después que  el estado de California pasó la ley del encierro, tuve la oportunidad de quedarme en casa pero encerrada en mi cuarto.

A pesar de que todavía estoy asistiendo a clases en línea y haciendo asignaciones,  y tengo mas tiempo para mi, decidí invertirlo viendo Netflix por horas, tomando siestas y acumulando comida en mi cuarto. 

Claro todo esto por el aburrimiento, ocasionalmente camino alrededor de la casa para ver que están haciendo los demás miembros de mi familia, pero nunca aprecié realmente que tuviera a toda mi familia unida. En cada instancia en que he pasado un tiempo prolongado con mi familia, al rato me siento incómoda o cansada. Y definitivamente hay momentos en que los miembros de mi familia quieren que me quede calle la boca.

Mi comportamiento se extiende hasta mis amistades, por ejemplo hay ocasiones que dejo los mensajes varios días sin contestar o ignoro sus llamadas. Perder horas respondiendo a llamadas o atendiendo video conferencias me drena y llega el momento que lo veo mas como una obligación.

Me siento que tengo que estar sola con mis pensamientos, por lo que prefiero pasar mas tiempo en mi cuarto. Me pierdo en mis pensamientos y muchas veces mi mente me lleva a sitios oscuros. Pienso mucho en “que pasa si...”, especificamente con lo que tiene que ver con el COVID-19.

“Qué pasa si alguien de mi familia se contagia? “Que pasa si pierdo a alguien querido? como lo estarán pasando mis familiares en China?” “Que pasa si no vuelvo a ver a ninguno de ellos otra vez?”

Según la situación de la pandemia es mas severa, me encuentro que cada vez se me hace mas difícil aceptar la realidad de las cosas. Hemos llegado al punto que las personas tienen miedo de ir ha comprar alimentos. Estamos en el punto que millones de americanos han perdido sus empleos por causa de la pandemia.

“Qué pasa si las personas no se toman en serio el distanciamiento social?”

Desde luego he tratado de hacer mi parte practicando el distanciamiento social. Hago eso porque me preocupo por mi familia, mis amigos y todas las demás personas y porque me doy cuenta de la situación tan extrema en la que nos encontramos.  “Qué pasa si los demás no lo hacen“ Como voy a saber si mis seres queridos estarán seguros? Que pasa con la parte de mi familia que vive miles de millas a través del oceáno?

Pero mi perspectiva de esta crisis cambió un día que estaba en una video llamada con mi abuela y familiares. Viendo su cara y las caras de los demás me hizo sentir alivio. Me sentí relajada y segura, algo que no había sentido desde hacía mucho tiempo. A pesar de los horrores de esta pandemia mantener conversaciones simples y reirme con mi abuela a través de equipos electrónicos fue la cosa mas importante para mi en esos momentos.Me hizo recordar que no estoy sola y que el miedo que he estado sintiendo es algo que está experimentando todo el mundo.

Aunque parezca embarazoso, la epifanía que tuve al hablar con mi abuela, alguien que quiero tanto y que lloraba cada vez que me iba de China, me hizo prometerme a mi misma que me acercaría mas tanto a miembros de la familia como amistades. Me recordaba el poder que tienen las relaciones estrechas con las personas que queremos. Y desde ese día he estado caminando el perro con mis padres, horneando con mi hermana y obsesionandome con Netflix pero con mi hermana y riéndome con mis amigos a través de mensajes y llamadas.

Si es cierto que sigo asustada, y ocasionalmente me siento exhausta de estar tanto tiempo con mi familia. Pero como una forma de aliviar nuestros sentimientos, miedos y preocupaciones, tenemos que recordar que ninguno de nosotros está solo, especialmente en momentos como estos. A pesar de que a veces nuestras familias nos alteran los nervios, quitárselos de encima nunca es la solución. Tenemos que permitirnos vivir el momento y apreciar el tiempo que tenemos con nuetros seres queridos.