Elecciones en Estados Unidos: ¿Qué son las encuestas de opinión?

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Si enciende la televisión entre ahora y las elecciones presidenciales de noviembre de 2020, es muy probable que lo bombardeen con fragmentos de información que intentan influir en su voto de una forma u otra.

En medio de todo este ruido, los reporteros y corresponsales políticos lanzan cientos de números tratando de probar su punto.

Si es un votante indeciso que intenta averiguar quién dice la verdad y quién podría estar doblando los hechos, podría ser tentador tomar una decisión basándose en estos números. Después de todo, ¿no son todos los números hechos?

Los números pueden ser engañosos

Resulta que los números pueden ser poco fiables si no sabes lo que estás mirando.

Algunas cifras, como las estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso o los recuentos de votos después de las elecciones, son muy fiables. Estas cifras son compiladas e informadas por grupos que no tienen lealtades partidistas y son responsables por fuentes externas.

Sin embargo, otros números como las encuestas políticas pueden estar llenos de errores y sesgos. Y, sin embargo, las agencias de noticias continúan usándolos junto con su cobertura de las elecciones.

Historia de las encuestas

Para responder a la última pregunta, debemos remontarnos a 1824 cuando Andrew Jackson se postuló contra John Quincy Adams para presidente. El Harrisburg Pennsylvanian publicó la primera encuesta de opinión, mostrando que Jackson estaba por delante por 335 votos frente a los 169 de Adams.

Al igual que Al Gore en 2000, Andrew Jackson ganó el voto popular pero no obtuvo suficientes votos electorales para convertirse en presidente en 1824. Jackson venció a John Quincy Adams por más de 77,000 votos, pero como ninguno de los candidatos recibió suficientes votos electorales para hacerse con la elección, el resultado se decidió en la Cámara de Representantes. Adams ganó y Jackson no ocuparía la Casa Blanca durante otros 4 años.

Los sondeos de opinión son encuestas informales que preguntan al público cómo se sienten sobre un tema o un candidato. Desafortunadamente, las encuestas de opinión no son muy confiables ya que no utilizan ningún tipo de rigor científico.

Un buen ejemplo de una encuesta de opinión que salió mal es la encuesta de opinión de 1936 realizada por The Literary Digest. La revista envió millones de postales preguntando a los estadounidenses por quién iban a votar en las elecciones de 1936. Recibieron 2,4 millones de tarjetas de sus lectores y predijeron que el candidato republicano Alf Landon ganaría las elecciones.

Sin embargo, el presidente Franklin D. Roosevelt ganó por abrumadora mayoría, poniendo en tela de juicio la credibilidad de la revista y obligándolos a quebrar.

En la Parte 2 de la próxima semana, veremos qué salió mal con la encuesta de opinión de 1936 y el surgimiento de métodos de encuesta más científicos.