Un golpe militar en Myanmar

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Después de un experimento de una década con la democracia, el país del sur de Asia de Myanmar está nuevamente bajo el gobierno militar.

El lunes pasado, los ciudadanos del país se despertaron con la noticia de que los militares habían dado un golpe de estado. Las fuerzas armadas detuvieron a la líder democráticamente elegida del país, Aung San Suu Kyi, así como a los principales miembros de su partido, la Liga Nacional para la Democracia. El general senior Min Aung Hlaing ha asumido la autoridad suprema.

En un intento por contener las protestas, los militares invadieron las ciudades con policías antidisturbios y bloquearon el acceso a Facebook, Instagram y Twitter. Aún así, decenas de miles se presentaron, ondeando banderas rojas (un símbolo de la NLD) e imágenes de Suu Kyi, que sigue siendo inmensamente popular en el país.

Para comprender los acontecimientos recientes, echemos un vistazo a la historia del gobierno de Myanmar.

Historia de Myanmar

El ejército, conocido como Tatmadaw, controló Myanmar entre 1962 y 2011. Un movimiento a favor de la democracia se arraigó a fines de la década de 1980, dirigido por Suu Kyi. Los militares la pusieron bajo arresto domiciliario en 1989, pero continuó inspirando a los ciudadanos y ganó el Premio Nobel de la Paz.

Bajo presión internacional, el Tatmadaw acordó moderar las reformas democráticas. Los militares reservaron el 25% de los escaños del parlamento en el parlamento, lo que les permitiría vetar cualquier cambio a la constitución.

Suu Kyi fue puesta en libertad con la condición de que nunca pudiera convertirse en presidenta. Luego se creó un papel como "consejera de estado" y trabajó junto a los militares. En las elecciones de 2015, la NLD ganó el 77% de los escaños y, a principios del año pasado, Suu Kyi intentó enmendar la constitución para limitar el poder militar. Tatmadaw lo vetó.

Suu Kyi apoyó a los militares de una manera: en 2017, defendió la brutal represión de los militares contra la minoría musulmana rohingya. El ataque provocó que cientos de miles de rohingyas huyeran al vecino Bangladesh. Suu Kyi perdió el apoyo internacional y fue despojada de muchos de sus premios.

Pero su popularidad dentro del país de mayoría budista se mantuvo fuerte. Su partido ganó abrumadoramente en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2020. Los militares, temiendo perder el control, afirmaron que las elecciones fueron fraudulentas. Presentó 200 denuncias a las agencias electorales locales y trasladó su caso al Tribunal Supremo de Myanmar a pesar de que los observadores electorales no habían encontrado irregularidades.

Futuro de Myanmar

Sin embargo, la creencia en la democracia no ha desaparecido. Los manifestantes se alinearon en rojo en las calles, imperturbables por la presencia militar (que masacró a los manifestantes en 2007). Permanecieron en paz, ofreciendo rosas a la policía y botellas de agua, llevando el mensaje de desobediencia civil no violenta de la NLD.

Está claro que el ejército del país quiere restablecer su supremacía. El golpe les permite una posición de fuerza para renegociar la constitución. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lo ha calificado de "golpe" y está reconsiderando las sanciones que fueron eliminadas a medida que Myanmar avanzaba hacia la democracia. La ONU lo ha calificado de "asalto" y está convocando una reunión de emergencia para discutir cómo proteger los derechos humanos en Myanmar.

Sin duda, la transición de Myanmar a la democracia se ha ralentizado; todavía no se sabe si se ha detenido.

Fuentes: Vox, BBC, NYTimes, Economist, VOA, MSN, Economist