Niños migrantes en la frontera Estados Unidos-México

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A lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, un mosaico de asentamientos de tiendas de campaña salpican el paisaje. En estas viviendas improvisadas hay cientos de migrantes centroamericanos, todos esperando que se les conceda asilo y entrada a Estados Unidos.

Algunos han estado esperando meses y hasta un año. Otros, muchos de los cuales son niños y adolescentes no acompañados, acaban de llegar a los campamentos después de semanas de angustiosas caminatas, polizones y escapes estrechos.

Esta repentina afluencia ha tomado por sorpresa a los funcionarios fronterizos estadounidenses. Por lo general, la policía de fronteras (CBP) traslada a los niños no acompañados a refugios administrados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Sin embargo, con las instalaciones del HHS llenas, muchos están recluidos en refugios de carpas temporales.

Averigüemos qué hay detrás de esta crisis fronteriza.

El camino desde Centroamérica

La inmigración ilegal ha sido un tema candente en los Estados Unidos durante décadas. Al principio, la mayoría de los inmigrantes ilegales eran de México. Sin embargo, últimamente, Estados Unidos ha visto llegar a más migrantes de un área de Centroamérica conocida como el "Triángulo del Norte", esto incluye los países de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Los expertos dicen que una combinación de crimen, pobreza, desastres naturales recientes y recesiones económicas causadas por la pandemia está contribuyendo al aumento de las migraciones. Estos migrantes pagan miles de dólares a traficantes que facilitan sus peligrosos viajes.

Además, los traficantes han difundido información errónea y les han dado falsas esperanzas a los migrantes de que la entrada sería más fácil bajo la administración de Biden. Con fuentes de información contradictorias, las familias creen que los niños que migran solos tendrían más posibilidades de ser admitidos.

Políticas para manejar la crisis

El gobierno de los Estados Unidos ha estado tratando de encontrar numerosas soluciones a corto y largo plazo a la crisis.

Durante el mandato del presidente Trump, hubo un esfuerzo por construir un muro fronterizo. Sin embargo, gran parte del "muro", que consiste principalmente en vallas de acero, permanece sin terminar. Revocó DACA, una política que permitía a los niños inmigrantes ilegales vivir en los EE. UU. Durante un período de dos años y ser elegibles para obtener un permiso de trabajo.

El presidente Trump también buscó controlar la afluencia de migrantes de Centroamérica. Sin embargo, su política de separar a los niños de sus padres fue impopular y se revirtió. Con la aparición de COVID-19, emitió una orden llamada “Título 42”, que le dio al gobierno federal autoridad para deportar a casi todos los inmigrantes ilegales con el fin de prevenir la propagación del virus.

En sus primeros días en el cargo, el presidente Biden puso fin a la financiación de un muro fronterizo y reinstaló DACA. Sin embargo, ha mantenido el Título 42 en su lugar y enfatizó que no está dando la bienvenida a migrantes a los Estados Unidos.Hasta ahora, al menos 13,000 niños ya han sido rechazados de la frontera desde que el Título 42 entró en vigencia.

El presidente Biden también revivió el programa de menores centroamericanos (CAM) que fue cerrado por el presidente Trump. El programa permite a los menores solicitar la migración desde sus países de origen, evitando el peligroso viaje a la frontera que muchos han realizado anteriormente.

Mientras tanto, los funcionarios están abriendo edificios e instalaciones gubernamentales para albergar a los casi 4.200 niños no acompañados. Estos niños serán recogidos por patrocinadores y familias de acogida en los EE. UU.

Se desconoce lo que vendrá de esta nueva crisis migratoria. Pero no hay duda de que la inmigración ilegal persistirá como un problema importante bajo la administración de Biden como lo ha sido durante los presidentes anteriores.

Fuentes: NY Times, Reuters, Pew Research, BBC, Vox, Brookings, Forbes